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Rosario Central jugó un pésimo primer tiempo en el que no y cuando decimos nada, nos referimos a que prácticamente no logró patear al arco para inquietar al arquero visitante. Los volantes chilenos recurriendo permanentemente a la falta cortaban los intentos de juego de un Canalla anodino.
Riaño se debatía en soledad, con un Lovera como volante más adelantado, que no lograba conectar nunca con él ante la marca escalonada a la que lo sometían los trasandinos. La pelota pasaba siempre por Rinaudo, y cuando esto sucede, el juego se ensucia, la pelota no sale limpia y todo se hace más lento.
En la primera que tuvo Universidad Católica facturó. A los 23 minutos de la primera etapa, Fuentes con un disparo raso y potente, desde fuera del área venció a Ledesma.
De ahí en más se hizo todo cuesta arriba. Católica se cerró aún más y así se le complicaron aún más las cosas al elenco auriuazul. Cocca movió el banco, sacó a un intrascendente Jonás Aguirre e incluyó a Fernando Zampedri para tratar de tener mayor presencia en el área, pero esto no sucedió, y se fue el primer tiempo sin situaciones de riesgo para el arquero visitante durante toda la primera mitad.
En la segunda mitad el equipo de Cocca quemó las naves, y fue en búsqueda de la igualdad. Con más ganas que fútbol adelantó las líneas, impuso presencia en campo rival y al menos logró posicionar al rival en posiciones defensivas.
Zampedri convirtió un gol de cabeza que fue anulado por offside, pero al rato metió otro cabezazo tras un certero centro de Molina que se fue por muy poco. El conjunto local avisaba, y Fuenzalida la empujó contra su propio arco para marcar la igualdad tras un córner y un nuevo teztazo de Zampedri.
El árbitro ignoró un claro penal por mano de Aued, que pudo haber cambiado las cosas, y el arquero Diuto logró desviarle un remate foribundo al ingresado Pereyra en las que podrían haberle dado la victoria al Canalla, que se fue al menos con la entereza de haberlo dejado todo. Se quedó con las manos vacías, ni a la Sudamericana podrá aspirar, pero tiene por delante la final con Boca, sin dudas un aliciente por delante que podría sacarle el sabor amargo.

