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En la ocasión, una decena de chicas y chicos, munidos de los elementos y herramientas necesarias, renovaron el cableado del comedor de su barrio.
Así, mientras algunas chicas instalaban tomacorrientes, otros de sus compañeros perforaban las paredes para asegurar las cajas de electricidad y los caños por los que pasan los cables, bajo la atenta mirada y consejo de Lisandro, su profesor, quien al tiempo que dirigía los trabajos, iba desgranando al pasar algunos conceptos teóricos y prácticos sobre el oficio.
Yanina, la acompañante del grupo que hizo la capacitación, cuenta que al taller asistieron varones y mujeres del barrio de entre 18 y 27 años, destacando la participación de estas últimas.
“La inclusión de mujeres en talleres como este para nosotros era un desafío, ya que la mayoría de las chicas que se acercaban a los cursos se inscribían en panificación, costura o peluquería, y que hicieran este tipo de oficios tiene que ver con su empoderamiento.
El taller está orientado a que, si bien quizás no todos lleguen a ser electricistas, sí puedan poner la instalación eléctrica de sus casas en condiciones para que sean más seguras”, explicó.
Respecto al trabajo realizado en el comedor, la acompañante destacó: “La idea es poder devolverle al barrio algo de lo que ellos aprendieron, por eso decidimos venir a colaborar con el Comedor La Pandilla”.

