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"China expresa su fuerte insatisfacción y su resuelta oposición a esto", dijo la vocera de la Cancillería Hua Chunying a periodistas en Beijing, citada por la agencia de noticias china Xinhua.
"Si Estados Unidos implementa los aranceles, China tendrá que tomar las necesarias contramedidas para defender los intereses del país y su pueblo", prosiguió, y agregó que Beijing no quiere una guerra comercial pero "no tiene miedo a pelear una si es necesario".
La portavoz no especificó qué medidas tomaría China, pero Beijing ya ha insinuado que podría restringir exportaciones de tierras raras, vitales para la industria tecnológica estadounidense, y además está elaborando una lista negra de compañías extranjeras.
El anuncio de Trump significa que virtualmente el total de los bienes comerciados entre ambos países en un año, cuyo valor asciende a 660.000 millones de dólares, estarán arancelados. China ha impuesto aranceles a productos estadounidenses por 110.000 millones, casi todos los productos que importa desde Estados Unidos.
Trump dijo que aranceles del 10% sobre importaciones chinas por 300.000 millones de dólares comenzarán a regir el 1 de septiembre, y se sumarán a otros del 25% que ya están en vigor y que gravan productos chinos por 250.000 millones.
El mandatario estadounidense dijo más tarde que su país podría aumentar los aranceles "más allá" del 25%. "El 10% es por un corto periodo de tiempo, y luego siempre puedo hacer mucho más o puedo hacer menos, dependiendo qué pase respecto a un acuerdo", dijo en la Casa Blanca.
Trump acusa a China de usar un modelo económico dirigido por el Estado que subsidia de manera injusta la producción local, de mantener artificialmente baja su moneda, el yuan, para ganar competitividad y de robar tecnología estadounidense.

