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Aquí surge el "puteame pero votame”, que hace eje en que los candidatos se muestren receptivos a los cuestionamientos de los potenciales votantes.Es que en muchos distritos de Buenos Aires - la gran pelea electoral- hay un "enojo rabioso" con Macri, por lo que los pasos electorales no muestran al presidente sino que presentan candidatos que "escuchan pero no rebaten", en la ya famosa estrategia del “puteame pero votame” pergeñada en la usina Cambiemos.
Con este curioso slogan Cambiemos enfrenta el áspero humor social y controlan el triunfalismo que apareció en los últimos días con el control del dolar y una campaña algo desordenada del Frente de Todos que igualmente sigue arriba en varias encuestas.

