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La magnitud de la crisis se reflejó en el cierre de 74 farmacias que hubo desde enero, lo que implicó una pérdida de empleo superior a las 800 personas. "En julio del año pasado, se habían comercializado 50 millones de unidades (de medicamentos) y ahora fueron 43,5 millones", indicaron desde el segmento empresarial.
Las mayores bajas se observan en antihipertensivos o medicamentos para enfermedades crónicas, mientras que por el deterioro en el poder adquisitivo, subió el consumo de ansiolíticos y antidepresivos, ampliaron desde el gremio sectorial.
Asimismo, "en la provincia de Buenos Aires el trabajo registrado cayó 26% en lo que va del año, y creció el monotributo por un decreto impulsado por la gobernadora (María Eugenia) Vidal", planteó a este medio el secretario del Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos, Marcelo Peretta. La baja en la adquisición de remedios no es solamente en farmacias, sino también en las compras mayoristas de hospitales públicos y clínicas.

