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“Comprarlo nos resultaba imposible, entonces nos pusimos a trabajar en la posibilidad de producirlo”, indicó Gabriel Aviani, director de la escuela religiosa orientada a labor técnica a la que asisten más de 2.000 alumnos. La acción fue acompañada con la colocación de cartelería en los pasillos del colegio para promover el lavado de manos.
El directivo aclaró: “No podemos comercializarlo, hicimos más de 40 kilogramos y pusimos en cada salón un dispenser para que los chicos usen”. La escuela ha empleado sus instalaciones para promover otras acciones vinculada con la comunidad, como el arreglo de silla de ruedas para el Pami, de la que participaban los propios alumnos en el marco de la tarea pedagógica.

