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Murió César Bracco, un maestro del Fútbol Infantil de la ciudad

 


En el día de hoy dejó dejó de existir César Bracco, un docente de la ciudad, muy relacionado del fútbol infantil. En la foto se lo aprecia junto el ex jugador de Rosario Central y la selección Argentina de Fútbol, Giovanni Lo Celso, uno de sus últimos alumnos que llegó a primera. El volante lo despidió en sus redes sociales, fue su primer entrenador y el de muchos pibes de la ciudad que pasaron por el Colegio San José, como su hermano Francesco. Ariel Cuffaro Russo, Andrés Bullentini y Pomelo Mateo, sólo algunos de otros que trascendieron en primera. 

Maestro de Lengua, desde los años 70' hasta principios de siglo, Bracco daba clases por la mañana en el Colegio y por las tardes hacía lo que más le apasionaba, enseñar fútbol a los chicos, en los propios patios de la escuela o en el Campo de Deportes de Avenida Jorge Cura. Ese era un trabajo no remunerado, pero sin dudas el que más lo apasionaba. Corría con ventaja, contaba con un enorme semillero de una matrícula enteramente masculina, miraba detenidamente los recreos, organizaba torneos los sábados, mundialitos, y armaba una selección para competir en torneos intercolegiales.

Las vitrinas del "Sanjo" se vieron colmada de trofeos, copas, y medallas de competencias nacionales e internacionales, con memorables actuaciones en Brasil. Más allá del prolongado éxito deportivo, quedaba la enseñanza. Bracco hacía jugar a todos, los que podían trascender las fronteras para los intercolegiales, y también a los otros, los que nunca llegarían a ser buenos jugadores. Armaba equipo A, B, C. La idea era divertirse, no ser el mejor, para eso estaban las competencias en serio, en las que le gustaba ganar, como a todo el mundo.

En cuanto a su labor académica, era un obsesivo de la caligrafía y las conjugaciones verbales. Muchos hombres de entre 25 y 55 años de hoy, le deben su buena letra cursiva "al maestro Bracco". Tenía métodos duros es cierto, para que negarlo, fue uno de los últimos exponentes de los profesores rígidos y eso le costó algún dolor de cabeza sobre le final de su carrera. 

Nada que opaque su hombría de bien, era otra época, otros modos de enseñar, en las escuelas de antaño, precedentes a él, los niños eran puestos en penitencia de rodillas en rincones de maíz, o se les colocaban orejas de burro para visibilizar su ignorancia y burlarse de ella. Él tenía predilección por las patillas, algún tirón ocasional era su método "más agresivo", inaceptable por supuesto para las escuelas de hoy, por suerte. 

A los alumnos de entonces, nunca se les hubiera ocurrido decirle a sus padres que el maestro los había regañado, porque seguro, se pondrían del lado del docente sin siquiera preguntar porqué. Todo cambió mucho. Los padres de antes golpeaban a sus hijos "para educarlos" y hoy les explican. No intenta ser esto una justificación de la violencia, que quede claro. 

Su mejor perfil sin dudas fue el deportivo, el de profesor de generaciones de salesianos que vieron la gloria deportiva salir de sus enseñanzas. Y el de miles de chicos que nunca jugaron bien a la pelota, que disfrutaron de centenares de sábados a la mañana con su presencia, dirigiendo, acompañando, sacando plata de su bolsillo cuando no alcanzaba para la Coca, creando ilusiones, sentimientos, sueños. Cuando veía que a alguien no lo venían a buscar, Bracco agarraba el viejo Falcon marrón para arrimarlo hasta la casa, no importaba que tan lejos fuera. El legendario periodista, Miguel Ángel Tessandori lo despidió hoy en el programa De 12 a 14, por Canal 3, resaltando su figura.    

Hoy el corazón de César dijo basta, los salesianos perdimos a un tipo generoso, amable, sincero, amigo y leal. La institución dejó el Fútbol Infantil hace algunos años, César Cingolani, un ex alumno y papá del hoy jugador de Newell's intentó seguir con su legado, pero chocó con la voluntad de las nuevas autoridades a cargo del Colegio.

Las copas se guardaron, los trofeos dejaron lugar a artesanías elaboradas por el Seminario, trabajos de ciencias sociales y premios en otras disciplinas, hoy ocupan su lugar hoy en los pasillos de Presidente Roca 150. Adiós César, descansa en paz, para juzgar nuestras conductas, siempre está el de arriba y vos seguro, te ganaste un lugar junto a él, con aciertos y errores, como todos.


  

   

         

   



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