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Volvieron los boliches, pero los jóvenes no tienen en que retornar a sus hogares

 


Hace unos días reabrieron los boliches en la ciudad, tras permanecer cerrados por más de un año y medio debido a la pandemia. Con horario restringido y algo de aforo, los pocos que quedaron y resistieron estoicos el largo parate volvieron a abrir sus puertas, con entradas prohibitivas para la mayoría y un combo poco accesible para la mayoría de los jóvenes. 

El costo de los mismos oscila entre los $800 y los $1.000 pesos, abren más temprano que antes, a eso de las 10, y cierran por disposición oficial cerca de las 3. Allí empieza otro gran problema para los jóvenes. ¿ Como regresar a casa?. Ya nadie sale a bailar en su propio auto, desde que rige la ordenanza de alcohol 0 al volante, las salidas son en taxi. Ya es complejo conseguir a las 10 para ir, conseguir uno a las 3, es imposible. 

El transporte público de madrugada brilla por su ausencia, los taxis que funcionan por las noches son escasos, no hay aplicación ni radio llamada que valga. Miles de jóvenes son lanzados a las calles de la ciudad, en plena madrugada sin poder regresar a sus hogares. Con la inseguridad reinante, la preocupación de los padres crece, al notar que sus hijos no retornan dentro de los horarios más o menos previstos. Muchas veces no les queda otra que cambiarse e ir por ellos. 

Parece mentira que en una ciudad moderna, donde las unidades de taxis tienen GPS, donde resulta fácil fiscalizarlas, con recorrido y chapa, el poder concedente no pueda lograr que funcionen unidades en horario nocturno. Esta semana se anunció que unas 500 chapas más ingresarán al sistema, el problema no está ahí, no importa cuantas haya, si no se revierte el modus operandi de informalidad laboral, magros salarios e inseguridad, no habrá servicio nocturno de automóviles de alquiler.

El sistema de taxis de la ciudad se basa sobre un conglomerado de mentiras, que ni el Ministerio de Trabajo resuelve y del que la Municipalidad hace caso omiso. Los choferes trabajan 12 horas diarias durante seis días a la semana, la gran mayoría de ellos no está inscripto y los pocos que lo están, solo son declarados por inexistentes jornadas de 4 horas. La ganancia de los choferes sobre las unidades es escasa, y la inseguridad reinante los aleja de los horarios nocturnos.

Así las cosas, además de problemas de retorno, hay que tener en cuenta que una salida a bailar puede costarle a un joven unos tres mil pesos. Unos mil pesos para el boliche, otros mil para trasladarse y otro tanto para beber algo dentro del local. Sin dudas algo prohibitivo para la gran mayoría.        



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