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El FMI no exige nada, pero sugiere ajuste, devaluación y suba de tarifas

 


La negociación viene demorada, Argentina necesita renegociar la deuda con el organismo internacional, la deuda que dejó el Gobierno anterior es impagable, lo sabía el propio Fondo Monetario Internacional y el macrismo al momento de otorgar el préstamo. Se trató de un gesto político, no económico, que apuntaba a respaldar a un modelo más acorde a sus intereses geopolíticos para la región. 

Los compromisos asumidos no resultan pagables, a menos que el Estado cierre sus compromisos locales, o consiga dólares de lugares no previstos. Los dólares no se fabrican, se obtienen de exportaciones, que fueron récord en 2021, el país creció cerca del 10%, incluso duplicó la previsión del propio FMI, pero con eso no alcanza, se requieren recursos extraordinarios.

Como lo deslizó estos días en su propio blog, el Fondo Monetario Internacional, sin tapujos, y desconociendo por completo el largo historial de fracasos que sus recetas generaron entre quienes las aplicaron, sugiere para los países en vías de desarrollo <o sea  Argentina>, que deberían devaluar la moneda, ir al déficit 0, ajustar jubilaciones y pensiones, subir tarifas de servicios públicos, etc. El FMI es el mismo, no cambió nada, insiste, nunca hubo autocrítica, aplica las mismas recetas de antaño.  

El Gobierno parece plantado firme, al menos desde lo verbal, asegura que los argentinos no pagarán el precio del un nuevo ajuste, que "nunca más los argentinos sufrirán privaciones para pagar deudas", suena lindo, no es posible. El poder adquisitivo del salario cayó durante el macrismo más del 50%, y en estos dos años no recuperó nada, a pesar de las promesas y si lo hizo, no se notó. La inflación, que bajó algo el primer año, terminó por encima del 50% en 2021 y amenaza con superar ese monto este año.

Las tarifas de servicios públicos, incrementadas durante el macrismo más del 3 mil por ciento, no fueron aumentadas el año pasado, pero lo serán este año. La nafta tuvo una frenética suba a principios de año, aunque en el segundo semestre se calmó, a sabiendas de su gran efecto inflacionario. Los formadores de precios elevaron sus productos a piaccere, solo alguna restricción temporal de las exportaciones de carne, que no lograron atenuar el precio. El programa de Precios Cuidados, aún ampliado, no abarca ni el 20% de los productos de la canasta básica alimentaria y de federal tiene poco, varios sectores del país jamás lo vieron plasmado en góndolas. Las leyes de Góndolas y Etiquetado Frontal de Alimentos fueron muy promocionadas, pero no se implementaron aún. 

Las jubilaciones y pensiones, una de las principales erogaciones del Estado fueron ajustadas. El cambio de fórmula por parte del Gobierno acható los ingresos de los adultos mayores, con excepciones, los de menores ingresos accedieron a bonos que no disimularon el ajuste, ya que fueron en dos o tres meses puntuales, y el resto de los meses, la jubilación mínima no superó al salario básico.

"Acordar para incumplir", señalan analistas avezados, "el peor acuerdo es el que no se hace". El FMI no tiene facilidades extendidas más allá de los 10 años, eso es lo que permite su carta orgánica. Argentina no está en condiciones de pagar en esos tiempos. El Fondo y el país lo saben. Vendrán misiones al país, para monitorear el cumplimiento de las pautas fijadas, que serán incumplidas, se otorgarán nuevas, exigirán más ajuste, otras devaluaciones de la moneda, historia conocida y reiterada. 

Tras haber saldado la deuda con el Fondo Monetario Internacional durante el kirchnerismo, sin que eso implique que el país no tuviera deudas, el macrismo, de la noche a la mañana decidió <sin pasarlo por el Congreso ni consultar ni siquiera a su principal socio político, la UCR> pedir un préstamo impagable, que no tiene antecedentes y que incluso implica más del 40% de la deuda que países tienen con el FMI. 

La diferencia entre deberle al Fondo y deberle a organismos privados u otros acreedores, más allá de los intereses, es que estos no marcan el rumbo económico para asegurarse sus acreencias. Esperan, refinancian y en todo caso demandan ante tribunales internacionales. La plata no se regala, se presta, a alto interés. Los bancos del mundo le prestan en general a quien no puede pagar, ese es el negocio. El cliente cumplidor nunca recibirá ofertas de tentadores préstamos, ellos se ocupan principalmente de los incumplidores, aquellos que caerán en refinanciaciones más costosas, prefieren esos. Y Argentina tiene un largo historial en ese sentido. 

Gobierno y oposición saben que nada será gratis. Hay que pagar, en más o menos años, pero hay que pagar. Más allá de la pirotecnia verbal, de las promesas o supuestas posturas inflexibles, la plata se debe y habrá que ajustar. Sobre quienes caerá el ajuste, no es tan difícil adivinarlo, casi siempre fue sobre las mismas espaldas. Argentina cerró el 2021 con un déficit de 1,4 billones de pesos. 

CFK, que no es economista, comparó los otros días en sus redes sociales el gasto ocasionado por la pandemia y el monto adeudado al FMI. Argentina pudo pagarlo en dos años, la muerte estaba del otro lado, y ahí no había opción. Mientras tanto, Juntos por el Cambio se hace el estúpido. No solo ni concurrió a las reuniones con el ministro de Economía Martín Guzmán, sino que además, el vicepresidente del partido, el diputado santafesino Federico Angelini propuso, muy suelto de cuerpo llevar a 0 las retenciones al campo....una clara señal de donde para ellos debería hacerse el ajuste para pagar la deuda contraída. 

No hay magia posible, el "déficit 0" se alcanza quitando derechos, privilegios, subsidios, políticas sociales, prebendas, achicando el Estado, con menos para la gente, menor asistencialismo sobre quienes lo necesitan, flexibilización laboral, reforma previsional, historia conocida. Es casi como el juego de la silla, todos quieren no ser "el que se queda parado", pero uno cada vez, las sillas se van terminando y todos pierden, menos uno. El que nunca pierde es el poder real, en todas sus variantes, hay una clase social que nunca paga el ajuste y usted lector, a esta altura ya sabe cual es... 


Fernando Paulo Viglierchio

(Especial para RosariNoticias)

   

 

  



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