Así, el Gobierno despejó alrededor de $14 billones que vencían entre mayo y noviembre de este año, cuyos pagos ahora quedaron postergados para 2026.
Caputo había lanzado la convocatoria a esta operación con el objetivo de descomprimir el cronograma de vencimientos de deuda en pesos del momento más caliente del año para intentar reducir los riesgos de sobresaltos cambiarios durante el proceso electoral.
Para conseguirlo, diseñó una propuesta para los tenedores de los títulos involucrados que implicó reconocerles un precio mayor al que se operaba en el mercado secundario antes del llamado al canje, que implicó un "premio" de entre 10 y 15 puntos básicos de rendimiento, según cálculos de la city.
Además, ofreció a cambio nuevos bonos duales con "cobertura" contra movimientos inesperados de la tasa de política monetaria. Como adelantó Ámbito, el mercado consideró atractiva la operación y es por eso que ingresó en una proporción importante.