La situación derivó en la suspensión inmediata de la caravana libertaria, prevista como parte de la campaña rumbo a las elecciones legislativas del 7 de septiembre. El incidente se produjo minutos después de que Milei arribara al centro de Lomas de Zamora, donde una multitud de simpatizantes lo esperaba para saludarlo.
En medio de los cánticos de apoyo también se escucharon insultos y abucheos. Fue entonces cuando, según testigos, al menos dos hombres comenzaron a lanzar proyectiles hacia el vehículo presidencial. “De repente volaron piedras, la gente empezó a gritar y se generó un momento de mucho descontrol”, relató un vecino presente en la zona.
Ante el riesgo, el equipo de seguridad tomó la decisión de evacuar al mandatario y trasladarlo a un auto negro cerrado, mientras Espert decidió abandonar el lugar en moto. “Hubo un clima muy hostil, se priorizó la integridad del Presidente y de los funcionarios”, señalaron fuentes cercanas a la organización del acto.
