Por la sexta fecha del Torneo Apertura de la Liga Profesional de Fútbol, Rosario Central recibió a Newell's Old Boys en el Gigante de Arroyito, y lo venció por 1 a 0, en una nueva edición del clásico de la ciudad. El único tanto del partido fue convertido por Ángel Di María, de tiro libre, a poco del final, cuando se jugaban '82.
El primer tiempo fue bastante aburrido, sin situaciones relevantes frente a los arcos y ambos equipos quedaron en deuda. El Canalla al menos lo intentó, Newell's nunca puso en apuros a Broun, casi podría decirse que ni le vio la cara, el arquero de Central sólo se limitó a hacer algún saque de arco, ni siquiera tuvo que descolgar algún centro.
Como peligroso, solo podría contabilizarse un cabezazo por arriba de Quintana, un disparo de tiro libre de Malcorra que Espinola sacó abajo con una buena intervención. La Lepra con una línea de 5 bien plantada abajo, resignó protagonismo, pero preocupaba cuando pasaba al único volante de marca de Central, Franco Ibarra, que jugó un partidazo y terminó amonestado por cruce con Banega.
En la segunda etapa, Central salió con mayor predisposición y fue en busca de la victoria ente un Newell's mezquino, que nunca generó nada para intentar ganar el partido. Con Ibarra como abanderado, corriendo a todos, cortando y distribuyendo con criterio, un Véliz intratable, dejando todo en cada pelota, y Fideo para ponerle la frutilla al postre, los auriazules se fueron llevando por delante al conjunto rojinegro.
Campaz levantó su flojo rendimiento de la primera etapa, y el equipo de Holan volcó el juego por ese lado, llegaron varios centros desde la izquierda, bien anticipados por Espinola, de gran labor. El Bicho tuvo la varias, eligió patear casi siempre y bastante lejos por cierto. Newell's solo atinaba a defenderse y amontonar gente abajo, el punto parecía ser negocio y todo parecía encaminarse a ello.
Pero en cancha todavía estaba el campeón del mundo, Ángel Fabián Di María, que volvió soñando cosas grandes y una de ellas estaba frente a sí. Desde casi 30 metros y con un tiro libre frente al arco la puso en el ángulo superior izquierdo de Espinola para desatar el delirio auriazul.
Central ganó con justicia, lo mereció por actitud, por irlo a buscar siempre, por jugar arriesgando, algo que no siempre el juego suela recompensar. Pero hoy sí y sirvió para vencer al clásico rival por quinta vez consecutiva y alargar la diferencia en +21, con un predominio aplastante en los últimos años.

