"Hoy estamos felices, junto al decano y toda la comunidad de la Facultad de Derecho, de compartir esta noticia, que finalmente terminamos la obra, que costó mucho esfuerzo y con presupuesto propio de la Universidad. Nos debíamos, de alguna manera, devolverle a la comunidad académica de esta Casa condiciones de trabajo y estudio como merece, y devolverle a la ciudad de Rosario, en el año del tricentenario, el esplendor y valor con el que fue pensada originalmente".
El decano Hernán Botta, por su parte, puso en valor la trascendencia del edificio: "Es parte de nuestras vidas, son más de 65 años formando abogados y abogadas en este lugar. Es un mensaje del valor que tiene lo que hacemos acá, lo que hace en general la Universidad Nacional de Rosario. Es también una forma de decir: acá estamos, acá se produce ciencia, conocimiento, se forman profesionales responsables y eso tiene que hacerse en condiciones dignas”.
