“No pedimos privilegios: exigimos que se respete la lógica del sistema y que el ahorro en origen llegue al usuario final”, señaló.
Según explicó, la reversión del Gasoducto Norte cambió el mapa energético: actualmente, más del 55 % del gas que llega a Santa Fe proviene de Vaca Muerta y menos del 45 % corresponde a gas importado de Bolivia. El precio en boca de pozo del gas neuquino es hasta tres veces más bajo que el boliviano.
“Antes, el grueso del gas era importado y caro. Hoy es nacional y más barato. No hay razones técnicas para que la tarifa siga igual”, insistió.
Pese a ese cambio, la fórmula que fija el precio mayorista no se modificó. El cálculo se sigue basando en un esquema pensado para un flujo norte-sur y un mix de transporte que ya no existe.
“Estamos pagando con una tarifa diseñada para una realidad que quedó atrás”, afirmó el ministro.
La Provincia estima que, si se actualizará la metodología, las tarifas para grandes usuarios y empresas podrían reducirse hasta un 60%. “Esto no es solo una cuestión de facturas. Es competitividad, es empleo, es producción”, remarcó Puccini.

