“Ya no vivimos solo en el mundo físico: también habitamos el mundo digital. Si no incorporamos estos derechos a la Constitución, corremos el riesgo de legislar un mundo que ya no existe”, advirtió Mahmud. La dirigente del Partido Socialista explicó que la iniciativa apunta a establecer principios rectores que permitan al Estado garantizar derechos en un entorno en constante evolución, sin limitar el desarrollo tecnológico.
Entre las garantías que propone el proyecto, se destacan el derecho a la conectividad como servicio esencial, la protección de los datos personales, la alfabetización digital a lo largo de toda la vida, la seguridad digital, la transparencia algorítmica y el derecho a la desconexión.
“Hoy es difícil acceder a un montón de cosas si no tenés conectividad, y por eso queremos que esté planteado en la Constitución como un derecho básico, igual que el agua o la electricidad”, señaló.
Mahmud hizo hincapié en la necesidad de legislar pensando en el presente, pero con una mirada flexible hacia el futuro: “Estamos viendo cómo la inteligencia artificial, las redes sociales y las plataformas digitales modifican la forma en la que trabajamos, estudiamos, accedemos a servicios de salud, e incluso cómo nos relacionamos. No podemos quedarnos con una Constitución que desconozca este contexto”.
Además de la conectividad, la propuesta incorpora la creación de mecanismos de resguardo frente a delitos en el ámbito digital como el grooming, el ciberacoso o las estafas virtuales.
“Hoy la inseguridad no solo está en las calles, también está en las redes, en los fraudes, en el uso indebido de nuestros datos”, remarcó Mahmud, y agregó: “Este año se hackearon datos de organismos oficiales como el Renaper y la aplicación Mi Argentina, mostrando la vulnerabilidad a la que estamos expuestos”.
Otro eje central es la inclusión de la “transparencia algorítmica”, para que las decisiones tomadas por sistemas automáticos no vulneren derechos fundamentales.
“Queremos garantizar que haya supervisión humana en los procesos y que no se reproduzcan sesgos de género, clase o edad a través de los algoritmos”, explicó.
Por último, Mahmud aclaró que la propuesta no busca limitar el desarrollo de las tecnologías, sino asegurar que estén al servicio de las personas: “La inteligencia artificial y la digitalización son herramientas poderosísimas para la producción, la educación y la salud. Pero si no garantizamos el acceso y la capacitación, corremos el riesgo de dejar a muchas personas en el camino hacia la sociedad del futuro”.
La reforma constitucional de Santa Fe aparece como una oportunidad para poner en agenda debates que, según Mahmud, ya no pueden postergarse: “No estamos legislando solo para hoy. Queremos una Constitución que sea capaz de acompañar los cambios y garantizar que el progreso no deje a nadie atrás”.

