El ministro de de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, fue puro titubeos e inconsistencias al intentar responder por qué la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) no clausuró a tiempo el laboratorio que produjo el fentanilo contaminado que ya provocó cerca de una centenar de muertes, a pesar de tener en sui poder un alerta que advirtió sobre "deficiencias críticas".
Consultado sobre el informe interno de la Anmat que data de noviembre de 2024 y la demora de más de 4 meses de dicho organismo en inhibir la producción de los Laboratorios Ramallo, Sturzenegger intentó primero patear la pelota afuera y asegurar que la alerta había sido emitida en 2020, durante el gobierno anterior.
Cuando los periodistas lo corrigieron y le aclararon que era de 2024, en pleno gobierno de Javier Milei y con Mario Lugones al frente del ministerio de Salud, del que depende la Anmat, Sturzenegger comenzó a titubear y se refugió, una vez más, en su ya consabida diatriba contra las regulaciones.
"Había faltas críticas y el manual de la Anmat asegura que son causales de clausura. ¿Por qué no lo cerraron?", le consultaron en su paso por LN+.
"Depende de la criticidad de los distintos procesos productivos de los distintos medicamentos", ensayó sin mucha convicción el ministro desregulador sin responder por qué la Anmat no clausuró el laboratorio a pesar de las fallas encontradas.
Y luego admitió, casi sin darse cuenta, que detrás esa falta de clausura podría haber un acto de corrupción que en definitiva atañe a las actuales autoridades de la Anmat, definidas por el gobierno que encabeza Milei y por el ministro Lugones quien tiene a su cargo ese sector.

