Los precios actuales son de $1.429 pesos por litro de Súper y $1.649 pesos por litro de Infinia. El Gobierno eligió ocultar las permanentes subas, disfrazándolas de libre mercado, pero marca precios a través de la petrolera estatal, a la que siguen las marcas de la competencia.
Con este último aumento, YPF se acerca al máximo tope de precios que tenía la competencia, que era de 1.472 pesos. Los aumentos se han vuelto semanales, con incrementos que varían entre 12 y 20 pesos en cortos períodos de tiempo.
Como el dato no se ve reflejado en los actuales índices inflacionarios, la estrategia oficial es esconder subas mediante mecanismo comunicativos confusos, diciendo que varía de acuerdo al horario en que se carga, poniendo porcentajes de descuento en la madrugada o con autoservicio.

