Leonardo Caruana, ex secretario de Salud de la Municipalidad y actual concejal, criticó duramente al Gobierno Nacional por lo que califica como un «abandono» en la campaña contra el dengue y por la decisión de retirar la vacuna de la fiebre amarilla del Calendario Nacional. Advirtió que el país avanza hacia un modelo donde «la salud deja de ser un derecho y pasa a ser un bien de mercado».
El edil rosarino apuntó contra la gestión de la vacuna del dengue, señalando que el Gobierno Nacional instaló un peligroso doble discurso.
«Desde el año pasado el Gobierno Nacional empezó a instalar el discurso de que si vos tenés dinero y capacidad de pago vos podías comprar la vacuna del dengue en la farmacia,» relató Caruana, contrastando esto con las declaraciones del vocero presidencial que supuestamente ponían en duda la eficacia de la misma.
Esta postura central sobre quién debe pagar la prevención sanitaria, según Caruana, derivó directamente en una gestión fragmentada de la campaña de vacunación.
El ex secretario señaló que la compra de dosis quedó al criterio de cada jurisdicción; mientras provincias como Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba adquirieron lotes, otras quedaron desprovistas, lo que significa que la población está «a merced de su lugar de residencia» para acceder a la inmunización.
A esta disparidad geográfica se suma una priorización incorrecta dentro de las campañas provinciales. Caruana criticó que, en lugar de vacunar a quienes ya habían tenido dengue —la población de mayor riesgo—, se le dio prioridad a la población joven, resultando en una «baja cobertura» real y un uso ineficiente de los recursos disponibles.
Caruana puntualizó el error conceptual de fondo: para Caruana, el Gobierno Nacional comete una falta grave al considerar la vacunación como un «cuidado individual» y no como un tema fundamentalmente «colectivo».
En este sentido, sentenció que el «Estado nacional tiene que poner un criterio para todas las provincias», pues su función es regular y garantizar la igualdad de acceso a la salud, no limitarse a una administración pasiva.
La preocupación se extiende a la fiebre amarilla. El Gobierno Nacional quitó la vacuna del acceso gratuito para toda la población, una medida que Caruana considera «un error».

