Según explicó, quienes tengan más de $10.000 millones, unos US$10 millones, tributarían un 3%; los que posean hasta US$5 millones, un 2%; y los que cuenten con hasta US$2,5 millones, un 1%.
«Todos los que están abajo de eso, que son el 99,5% de los argentinos, no lo tienen que pagar», remarcó el dirigente peronista.
Grabois subrayó que el cálculo se haría sobre lo ya declarado, aunque planteó la necesidad de avanzar también sobre bienes no registrados.
Además, propuso que los contribuyentes alcanzados integren una comisión para garantizar la trazabilidad de los fondos.
«Que vean que va para la educación, para la salud de los niños y para urbanizar los barrios», planteó el dirigente social.
En ese sentido, destacó que la tecnología blockchain permitiría un control «100% inviolable» del destino de los recursos.
Amplio respaldo a la propuesta de Brasil de crear un impuesto a las grandes fortunas globales.
El antecedente de esta iniciativa fue el impuesto extraordinario a las grandes fortunas sancionado en 2020 durante la pandemia de COVID-19, que alcanzó a patrimonios superiores a los $200 millones y buscó financiar políticas sanitarias y sociales.
La medida también tuvo repercusión y alcance en otros países de la región y el mundo, siendo el presidente brasileño, Lula da Silva, uno de sus férreos defensores. Se trata de un aporte por parte de los que más ganan para reducir las enormes desigualdades.

