Esta declaración se da en un contexto particular de su relación con la ex mandataria, ya que Kicillof reveló que aún no habló con ella tras el reciente triunfo en las elecciones legislativas de la provincia de Buenos Aires, aunque tiene previsto visitarla.
El gobernador, que criticó duramente la política económica del gobierno de Javier Milei, delineó su visión del peronismo y su propio rol en el espacio.
Enfatizó la necesidad de que el Gobierno nacional «cambie» y «gobierne para las mayorías», al tiempo que se despegó de la idea de que su triunfo lo convierte en el nuevo conductor del peronismo, apostando por la unidad de todos los sectores.
Sobre el futuro de la conducción del peronismo, Kicillof se mostró cauto, aunque con un claro posicionamiento.
«Yo no estoy en una discusión, en una disputa, en una guerra ni en una interna por una cosa o tal otra o contra alguien. Hay un sector que efectivamente me ve a mí, hemos lanzado el MDF (Movimiento Derecho al Futuro), un sector, un espacio, pero lo que tenemos ahora de corto plazo es octubre», afirmó.

