Las modalidades más frecuentes fueron fraudes en línea (63%), usurpación de identidad (13,5%) y acceso ilegítimo a cuentas (8,3%), según indica el informe de la entidad.
En este escenario, se señaló que seis de cada diez fraudes financieros comienzan con el robo de credenciales o la suplantación de identidad, lo que convierte a la autenticación en tiempo real en el nuevo perímetro de seguridad para la banca digital.
Los métodos tradicionales, basados en contraseñas y validaciones estáticas, ya no resultan suficientes frente a la sofisticación de los ataques actuales, cada vez más especializados en alternativas de vulneración digital.
«La identidad digital se volvió el corazón de la relación entre bancos y clientes.

