De acuerdo con sus declaraciones, la nación cuenta con una mejor financiación, especialmente gracias a sus políticas arancelarias, con las que ha conseguido ingresos y negocios "muy grandes".
La mayoría de estos aranceles globales fueron declarados ilegales por un tribunal federal de apelaciones de EE.UU., al asegurar que Trump invocó erróneamente una ley de emergencia para dictarlos y excedió su autoridad al imponerlos.
Ante esto, el mandatario afirmó que pronto el país haría una inversión de más de 15 billones de dólares, "una cifra récord" que, según dijo, se ha obtenido en gran parte de estas tasas.
"Si se permite que un tribunal de izquierda radical elimine estos aranceles, casi toda esa inversión, y mucho más, se cancelará de inmediato. En muchos sentidos, nos convertiríamos en una nación del tercer mundo, sin esperanza de volver a alcanzar la grandeza", manifestó al respecto el lunes.
A pesar de los beneficios económicos que han tenido para EE.UU., los gravámenes han afectado el comercio mundial y han despertado el rechazo de los países afectados, que son prácticamente todos, quienes los consideran como una medida de presión para hacerlos aceptar las condiciones comerciales impuestas por Washington.

