La medida fue reglamentada por la Secretaría de Movilidad, a cargo de Nerina Manganelli, en cumplimiento de un decreto del Concejo Municipal.
La funcionaria explicó que “a partir de hoy ya está a disposición de todos los usuarios”, y que la medida apunta a “recuperar pasajeros” que en los últimos años dejaron de utilizar taxis tradicionales por diversas razones.
La bajada de bandera, que hasta ayer era de $2.117, pasará a costar $1.652 para quienes puedan acreditar pertenencia a alguno de los grupos beneficiarios.
Para acceder al descuento, los pasajeros deberán presentar al momento de subir al taxi la documentación correspondiente: en el caso de personas con discapacidad, el Certificado Único de Discapacidad (CUD); para jubilados, la credencial de PAMI; para estudiantes, libreta universitaria o certificado de alumno regular; y en el caso de fuerzas federales, la credencial o uniforme identificatorio.
Manganelli aclaró que “el beneficio debe ser solicitado por el pasajero, ya que el taxista no tiene cómo saberlo de antemano”, y que las acreditaciones pueden presentarse en formato físico o digital.
La secretaria también destacó que si bien algunas aplicaciones autorizadas ya contemplaban tarifas variables, esta es la primera vez que el beneficio alcanza a los viajes tomados directamente en la vía pública. “La idea es que la gente vuelva a tomar el taxi en la calle en vez de esperar 10 o 15 minutos un auto de aplicación”, remarcó.
La medida busca además tener un impacto positivo en el sector. “Se redujo la cantidad de viajes, y también hay menos choferes y menos taxis. Hoy la idea es que quienes dejaron de usar el servicio -como los estudiantes o las personas con discapacidad- vuelvan a hacerlo”, sostuvo.
La actividad de presentación oficial de la medida se realizó esta mañana en la esquina de Pellegrini y Lagos, con presencia de autoridades municipales y referentes del sector.

