La FIFA le impidió a Guatemala, Kuwait e Indonesia participar del mundial de Rusia 2018 porque detectó la intervención del Poder Ejecutivo o el Judicial en las asociaciones. En el caso de Guatemala, la FIFA descalificó al país de las eliminatorias luego de la destitución judicial de dirigentes de la federación local, lo que consideró como injerencia estatal.
En el Gobierno creen que si meten preso a Tapia el escenario será diferente y habrá margen para negociar con la FIFA un proceso de normalización que no afecte la participación del equipo de Messi en Estados Unidos, México y Canadá. No les importa la división de poderes, ni disimulan su deseo de convertir al fútbol argentino lo más rápido que puedan en sociedades anónimas, un viejo deseo de Macri, que nunca pudo cumplir.

