La decisión llega después de meses de crisis y de un intento fallido por reconvertirse en importadora, una estrategia que tampoco logró sostener su continuidad.
La firma había dejado de producir en abril, cuando decidió cesar la actividad de su planta del Puerto, donde trabajaban 45 empleados, todos despedidos e indemnizados, y mantener únicamente la venta online del stock restante.
En las últimas horas, la empresa confirmó que no seguirá operando, tras desvincular también al pequeño equipo administrativo que continuaba activo.
“Nos vamos con la tristeza de cerrar un ciclo, pero con el orgullo de lo construido”, expresaron desde sus redes sociales.
“Recuperamos esta marca histórica, fuimos pioneros en la venta online de conservas e invertimos capital y muchos sueños”.
Con este mensaje, la empresa comunicó el cierre total y se despidió de sus clientes.
La transición hacia un modelo basado en la importación de productos y la comercialización digital no logró revertir la caída en la actividad.
El sector del atún, afectado por mayores costos, baja demanda interna y creciente competencia importada, atravesó durante el último año uno de sus momentos más críticos.
