La reducción lleva los aranceles del 35% al 20%, alineándolos con el nivel del Mercosur. La decisión revierte un incremento arbitrario que se había mantenido por 13 años.
La medida se justifica en la comparación regional, que establece que Argentina es el país con los juguetes más caros del subcontinente.
La diferencia de precios es abismal respecto a Brasil, Chile, México y Colombia.
La reducción arancelaria busca que el aumento de la oferta internacional presione a la baja los precios locales antes de las compras de fin de año.

