Este aumento en los créditos impagos refleja una situación de tensión financiera que afecta a familias y consumidores en todo el país, considerando las operaciones crediticias que presentan atrasos en el pago de sus cuotas mayores a 30 días.
En el caso de los préstamos a empresas, la irregularidad descendió a 5,6%. De esa forma, la morosidad del total de préstamos al sector privado llegó al 7%.
La información surge de un informe de la consultora Curat, Martínez Larrea & Asociados (CML&A) en base a datos oficiales.
La morosidad de los préstamos bancarios a individuos mostró una tendencia ascendente desde diciembre de 2016, cuando se ubicaba en 2,8%.
Durante los primeros nueve meses de 2025, este indicador escaló hasta alcanzar el 10,1% en septiembre, lo que representa el peor registro en diez años.
Ese deterioro contrasta con la situación de los préstamos a empresas, cuya morosidad se ubicó en 5,6% en septiembre de 2025, partiendo de un piso 2,4% en diciembre de 2024.

