La irregularidad del crédito al sector privado trepó a 4,5% de la cartera total en octubre, con un aumento mensual de 0,4 puntos porcentuales.
La suba fue generalizada entre los distintos grupos de entidades financieras y tuvo como principal motor el segmento de hogares.
De esta manera, el coeficiente de mora alcanzó 7,8%, frente a un 1,9% en el financiamiento a las empresas.
Dentro del crédito a hogares, los préstamos personales explican el mayor deterioro, con una mora de 9,9%, seguidos por las tarjetas de crédito, con 7%.
Ambos instrumentos están directamente asociados al consumo corriente y a la cobertura de gastos básicos, lo que vuelve más sensible su desempeño ante cambios en el nivel de actividad, los ingresos reales y el costo financiero.
Para las empresas, en el último año la morosidad subió desde el 0,7% al 1,9%. En este caso, la principal suba se vio en los préstamos prendarios (1,9 p.p).
Agregando a las compañías y a las familias, el ratio de irregularidad trepó al 4,5% en noviembre. Esto significó un alza anual de 3 puntos y la cifra más alta desde noviembre de 2021.

