Salvador Trapani murió anoche, a los 70 años, rodeado del amor de su familia, amigues, compañeres, así como la admiración y el cariño del público que tanto se deleitó con su trabajo.
Fue actor, clown, músico, referente de los Excéntricos musicales del nuevo circo, luthier, pero sobre todo, un hombre íntegro, siempre con una sonrisa para regalar.
Y una mirada pícara que era la antesala de la risa y el deleite.
Peleó como un titán -tal la expresión de su compañera, Elena Guillén y sus hijos Juan y Augusto- hasta donde pudo: desde 2024 padecía un linfoma no Hodgkin.
El velorio se realizará hoy, domingo, a partir de las 10, en Caramuto (Córdoba 2936), donde su familia convoca a despedirlo para celebrar su vida.
