La decisión, sin embargo, desató críticas inmediatas desde el sector empresario, que advierte un posible impacto inflacionario. También generó rechazos en el plano político, en un contexto marcado por el desgaste de la imagen del mandatario.
Desde la oposición se vincula la medida con la estrategia electoral del gobierno de cara a los comicios presidenciales de mayo de 2026.
Analistas señalan que Petro busca reposicionarse tras dos años de protestas y desgaste institucional.
Petro detalló que el nuevo mínimo vital será de 1.746.882 pesos, más 250.000 pesos de subsidio de transporte.
“Con estas medidas pensamos disminuir la desigualdad”, afirmó, aunque admitió presiones sobre los precios.
El mandatario explicó que el aumento no se basa solo en inflación y productividad, sino también en criterios sociales. Incluso citó la encíclica Rerum Novarum de León XIII para fundamentar su decisión.

