Rosatti explicó que la moneda cumple funciones de medio de intercambio, unidad de cuenta y reserva de valor, y sostuvo que la Argentina “no puede tener una única moneda que sea extranjera” porque no puede emitirla, acuñarla ni fijarle su valor, lo que “está prohibido en la Constitución”.
El magistrado recordó que la Carta Magna obliga a “defender el valor de la moneda”, lo que implica una relación entre base monetaria y reservas, y advirtió que aumentar la oferta de pesos sin respaldo “disminuye el valor intrínseco” de la moneda nacional.
Rosatti señaló que la dolarización puede ser utilizada como referencia o reserva de valor, pero marcó que la experiencia de la convertibilidad mostró los límites de atar el peso a una economía “mucho más grande y próspera” como la de Estados Unidos.
“Lo que sí puede hacer la moneda argentina es compararse con otra moneda, como ocurrió en la convertibilidad”, indicó, aunque remarcó que esa paridad no es reversible y que la Argentina “no puede regular el valor” de divisas extranjeras como el dólar o el real.
Consultado sobre si sus advertencias públicas contra la dolarización influyeron en el giro del actual gobierno hacia el fortalecimiento del peso, respondió que sería “presuntuoso” pensarlo y sostuvo que “la que manda es la Constitución”, más allá de cualquier mensaje político.
“En lo único que me fijo es en la Constitución y en las leyes”, enfatizó el presidente del máximo tribunal, al ser interrogado sobre si el presidente Javier Milei le hizo llegar alguna posición respecto de sus críticas a la dolarización.

