El dato surge del último informe del Instituto Nacional de Estadística y Cesnsos (Indec), que expone la preocupación sobre la evolución del ingreso real hacia fin de año.
En la variación interanual, los ingresos formales registran un aumento de 31%, y en el acumulado del año tienen un incremento de 24%.
De esta manera, quedan levemente por debajo de la inflación en ambos casos, ya que el índice de precios arrojó para esos períodos 31,3% y 24,8%, respectivamente.
Sin embargo, al desagregar los datos aparece el principal foco de alerta: el sector privado registrado, que concentra a la mayor parte de los trabajadores formales, tuvo un incremento de apenas 2,1%, por debajo de la inflación del 2,3% registrada ese mes.
Este desfasaje implicó una nueva pérdida del salario real para los empleados registrados, que ya venían de varios meses de ajustes moderados en un contexto de desaceleración inflacionaria, pero sin una recomposición sostenida del poder de compra.

