Marcó una postura crítica pero institucional, diferenciando la necesidad de que el país tenga una "hoja de ruta" de las falencias estructurales que presenta el texto aprobado.
Aunque el bloque de Provincias Unidas se abstuvo en la votación, Scaglia reconoció que "no daba lo mismo que la Argentina tuviera o no presupuesto", ya que es una señal necesaria hacia el mundo.
Sin embargo, advirtió que el documento carece de una visión productivista y federal.
Sobre los puntos críticos del presupuesto nacional, Sclaglia remarcó la falta de federalismo con la ausencia de partidas para obra pública e infraestructura en el interior; recorte educativo mediante la desinversión en escuelas técnicas y el desfinanciamiento de institutos como el INET; la deuda previsional, cuyos fondos previstos son "irrisorios" y no alcanzan para cubrir la deuda de la Nación con las cajas de las 13 provincias que no transfirieron sus sistemas, entre ellas Santa Fe.

