El relevamiento expone una tendencia que se acentúa en un escenario en el que persiste una relativamente alta inflación, con ingresos que no terminan de recomponerse y recortes forzados en los presupuestos familiares que obligan a postergar el descanso.
Entre los trabajadores que no lograron tomarse días de descanso, el 56% señaló la falta de recursos económicos como el motivo principal.
Otro 21% atribuyó la imposibilidad de vacacionar a un cambio laboral. El 12% dijo que priorizó objetivos personales o profesionales. Otras causas, como problemas de salud, falta de tiempo, dificultades organizativas o la decisión de permanecer en el hogar sumaron el 11% de los motivos.

