El panorama es extensivo a todos los rubros. Desde aquellos que venden mallas, pareos o prendas de vestir de verano, pasando por quienes comercializan sombrillas, esterillas o caminan a diario por la arena para ofrecer comida (churros, choclos, helados, etc) o bebidas, entre otros artículos.
“La primera quincena fue la más floja en muchos años. Antes habíamos tenido un diciembre con pocos días, pero con buenas jornadas de trabajo en general, al menos comparado con el inicio de este mes”, aseguró Walter Rivero, secretario general de Sivara (Sindicato de Vendedores Ambulantes de la República Argentina) en Mar del Plata.
Rivero advirtió que, hasta ahora, la segunda quincena tampoco levantó, aunque la acumulación de días con buen clima puede morigerar la situación. “Vimos muy poquita gente, tanto en la playa como en la peatonal y en diversos sectores de la ciudad”, apuntó.
El titular del Sivara a nivel local graficó que, en los peores casos, el año pasado un vendedor ambulante se llevaba en mano entre $100.000 y 120.000 por día de trabajo en promedio. Hoy, la cifra ronda los $40.000, “caminando lo mismo en la misma cantidad de horas”.
“El panorama es duro. Enero se nos está yendo. Y febrero y marzo terminan muy rápido. La venta ambulante les permite a muchos hacer una diferencia, amplía el abanico, pero hay pocas oportunidades”, indicó el gremialista.
De cara al futuro, las expectativas no son las mejores. “Lo más preocupante es el invierno, que será duro y largo, porque el comerciante hace unos manguitos y después ahorra o invierte. Pero eso no está pasando”, alertó Rivero.

