“La cláusula gatillo puede ser una herramienta fundamental en el contexto actual, donde los salarios vienen creciendo sistemáticamente por debajo de la inflación” afirmó Lucero.
“Durante el último semestre el gobierno de Pullaro otorgó un aumento salarial del 7% distribuido en seis cuotas: dos del 1,5% y cuatro del 1%". Posteriormente, se agregó un 2% adicional. De esta manera, el incremento total alcanzó el 9%, mientras que la inflación del período fue del 12%, lo que implicó una pérdida concreta del poder adquisitivo docente".
"Este esquema salarial debió ser implementado por decreto, ya que no logró ser aprobado en el ámbito paritario debido al rechazo de los sindicatos. Es decir, ante la falta de acuerdo, el gobierno optó por imponer de manera unilateral una propuesta insuficiente".

