En paralelo, la percepción sobre la situación económica del país se deterioró con fuerza: el 55,3% la califica como negativa, muy por encima de la evaluación de la situación personal, lo que confirma un clima macroeconómico percibido como más crítico que la experiencia individual.
A este escenario se suma un deterioro institucional relevante. La desconfianza en las cifras oficiales del Indec volvió a aumentar en diciembre de 2025, en un contexto marcado por la controversia en torno al EMAE. Así, el 59,7% de los encuestados que afirma no sentirse representado por el dato de inflación que publica el organismo público.
“Con salarios que no alcanzan y precios percibidos como desalineados, el cierre del año encuentra a una porción creciente de la población ajustando consumos, postergando gastos y enfrentando mayores dificultades para llegar a fin de mes, en un clima generalizado de incertidumbre económica”, dice el informe de la consulta.
