Trump habló de "libertad" y "justicia" para los venezolanos, evitó el término democracia, prefiriendo hablar de una "transición segura, adecuada y juiciosa" gestionada por Estados Unidos hasta que se estabilice el país.
El eje central de la intervención no fue la institucionalidad política, sino la recuperación económica a través de la intervención directa de compañías estadounidenses. Trump fue explícito al señalar que las "muy grandes compañías petroleras de Estados Unidos" entrarán a Venezuela para arreglar la infraestructura y "empezar a ganar dinero".

