Se hizo presente con la reaparición pública de Charly García, quien decidió visitar Punta Ballena de forma imprevista. El motivo de su llegada fue acompañar a su entrañable amigo León Gieco en una velada compartida con la murga uruguaya Agarrate Catalina.
A pesar de las limitaciones físicas propias de su salud, la figura de García irradió una energía que el público captó de inmediato. El músico arribó al lugar en silla de ruedas, manteniendo su estética clásica de negro y gafas oscuras.
Su actitud sonriente y receptiva frente a los presentes desató una ovación espontánea, transformando el recital en un encuentro cargado de simbolismo y respeto por la trayectoria del artista.
La noche no solo fue especial por la presencia de Charly entre el público, sino por el cruce generacional y artístico que se gestó sobre y detrás del escenario.
