La crisis de Lácteos Verónica se profundizó en Santa Fe con la paralización total de sus tres plantas industriales, una decisión que deja a unas 700 familias sin ingresos y con salarios impagos desde octubre.
Así lo denunció el diputado provincial Carlos Del Frade, quien afirmó que la patronal resolvió frenar la actividad en un contexto de incumplimientos salariales y financieros generalizados.
“Brutal síntesis de la impunidad empresarial”, expresó el legislador, al tiempo que confirmó la realización de una asamblea de trabajadores este jueves a las 11 en la ciudad de Totoras, una de las localidades más afectadas por el conflicto.
Desde mediados de 2025, la histórica firma láctea controlada por la familia Espiñeira, atraviesa una crisis estructural que ya impacta de lleno en su funcionamiento.
Trabajadores nucleados en Atilra denunciaron que el acuerdo de pagos semanales para saldar salarios atrasados –que preveía depósitos de alrededor de un millón de pesos– dejó de cumplirse a comienzos de enero, con acreditaciones parciales o directamente inexistentes.
El entendimiento cayó definitivamente el 8 de enero y dio paso a una virtual parálisis productiva.
La falta de pagos derivó en retenciones de tareas que, sin declararse formalmente como paro, detuvieron la producción en las plantas de Clason, Totoras y otras localidades.
A ello se suma la escasez de materia prima: la empresa no cuenta con leche cruda suficiente para procesar, pese a disponer de una capacidad instalada que supera los 300 mil litros diarios.
