De acuerdo a lo publicado por el propio diario, los autores del hecho ingresaron al sótano donde se realiza el streaming y sustrajeron las dos consolas de sonido y todos los micrófonos. Esto género que el medio no pueda seguir trasmitiendo su contenido.
A esto se suma que los dispositivos sustraídos tienen un alto costo económico, por lo que, además del daño inmediato que implica no poder transmitir contenidos, el robo representa un fuerte golpe a las arcas del medio.
En sus páginas, El Ciudadano reflexionó sobre el impacto del hecho delictivo y advirtió: “Este robo, además de representar un desastre dentro de nuestra magra economía ya que este diario es una cooperativa que se sostiene con el esfuerzo de sus trabajadoras y trabajadores, es también un atentado contra la libertad de expresión ya que no nos permite desarrollar nuestro trabajo. Nos llama la atención lo selectivo del robo y lo simbólico del hecho de que se hicieran con los micrófonos”.
