Dio una muestra de carácter, revirtió un desarrollo adverso en la final, y lo hizo en el mismo día que había jugado tres horas para completar su eterno partido de semis frente al checo Vít Kopriva (87°), al que superó por 4-6, 7-6 (2) y 7-6 (4).
Fue una maratón que tuvo varias interrupciones por lluvia, la protagonista de la semana en Río de Janeiro. Fueron, en total, 3 horas y 57 minutos de juego, el partido más largo de la historia del torneo, según indicó la organización.
