Por la 5ª fecha del Torneo Apertura de la Liga Profesional de Fútbol, Rosario Central recibió a Barracas Central en el Gigante de Arroyito. En la segunda etapa, Copetti a los '58 y Di María a los '90 marcaron los 2 tantos del partido.
El Canalla fue mejor en el primer tiempo, Insúa y Almirón jugaron un partido de ajedrez, plantaron esquemas cerrados, no regalaron nada, claro que el visitante defendió con 5 en el fondo y puso en cancha un solo punta y el DT del local prefirió atacar con dos, haciendo ingresar a Copetti dejando en el banco a J.Fernández.
Central dependió demasiado de Di María, pero tuvo rendimientos individuales altos, Pizarro e Ibarra se repartieron la mitad, apoyados por Giménez, sin embargo, ante un rival retrasado, les costó generar peligro. Intentó salir por Coronel, pero Insúa siempre cubrió muy bien su andarivel.
Un disparo de Coronel desde afuera se fue besando el palo izquierdo de Miño, un cabezazo de Ovando tuvo el mismo destino y un tiro desde afuera de Di María casi sorprende a Miño, luego de rebotar en un compañero.
El ex arquero auriauzl también se lució al sacar un intento olímpico de Fideo, al que ya nos tiene acostumbrados. Ledesma fue un mero espectador, Central hizo mejor las cosas, pero no logró desnivelar. Veliz siempre fue bien absorbido por los tres centrales rivales.
En la segunda etapa, Central siguió mostrando superioridad, en todo momento, en todos los sectores de la cancha. Di María se cargó el equipo al hombro e hizo jugar a todos, tocó, metió pelotas filtradas, ganó cada mano a mano y fue el artífice de una victoria merecida e importante, porque jugó bien por primera vez en casa en el ciclo Almirón.
Tras un centro desde la derecha, Fideo estrelló la pelota en el ángulo superior derecho de Miño, la jugada siguió, fue al otro lado, llegó un nuevo centro y Copetti, sí, Copetti metió la cabeza y marcó el primero, pese al esfuerzo del arquero ex Central. Fideo tuvo un tiro libre que pateó al ras del piso, y casi se convierte en el segundo.
Fideo construyó otra jugada magistral, alargó para Giménez, que la puso al medio, por donde ingresaban solos Veliz y Copetti, Alejo la agarró atrás y se le fue muy cerca, con Miño ya vencido. El segundo merodeaba el Gigante, sin embargo, el fantasma de tirarse atrás y quedarse con las manos vacías, como pasó con Belgrano o con poco como con Aldosivi, ponía incertidumbre al resultado.
Esta vez Central conservó la pelota, la tuvo lejos de Ledesma, Ibarra se hizo hacer foules, Julián Fernández, que había ingresado por Copetti le dio desborde y jerarquía, y sobre el final, con un gran taco conectó con Fideo, que tras enfrentar a un rival y gracias a un rebote fortuito, le quedó frente a Miño, como no podía ser de otra forma, la picó para poner el 2 a 0 sobre tiempo cumplido.
Corazón a la platea de Cordiviola, y mirada cómplice a su familia arriba de la del río. La dejó chiquita como una pelota de tenis. Fútbol en estado natural, potrero puro, 38 años y un corazón canalla que sigue llevándolo a correr cada pelota, y jugar como un pibe más. Victoria merecida, el mejor partido del ciclo Almirón, actuación descollante del campeón del mundo, y tres puntos que quedaron en casa para posicionarlo en la tabla.
