El pasado viernes, el Gobierno comenzó a aplicar algunas medidas de resistencia para hacer frente al faltante y evitar un colapso.
Entre ellas estaba la semana laboral de cuatro días para ahorrar electricidad, el teletrabajo y el racionamiento de la venta de combustible a los particulares.
Desde el lunes, los clientes de taxis privados notaron un aumento del precio del servicio, pasando, en algunos trayectos, de 200 pesos (unos 40 centavos de dólar) a 350 pesos cubanos.
