El Gobierno libertario festejó con bombos y platillos la firma de un acuerdo comercial con los Estados Unidos en el que cuesta encontrar cual es el beneficio para el país, y se parece más bien a una capitulación o rendición sin condicionamientos que a un acuerdo. Quieren aprobarlo en extraordinarias, aprovechando la mayoría circunstancial de la que cuentan desde el 10 de diciembre
El socio comercial y político de la potencia extranjera en Sudamérica, entrega a su industria y comercio a manos norteamericanas casi sin condicionamiento alguno. El salvataje norteamericano sobre el filo de la elecciones legislativas, que le permitió a Milei "ganar" las elecciones, fue un condicionante político para su administración.
Entre otras cuestiones, se fijan cupos y aranceles para futuras exportaciones de acero y aluminio al país del norte. Se adoptan nuevas condiciones para ampliar exportaciones de carne, que si bien a priori podrían favorecer al campo argentino, el consumo interno se verá severamente resentido, teniendo en cuenta el poder adquisitivo del consumidor norteamericano y el argentino .Además, como si se tratara de un país súbdito, Argentina acepta controles, regulaciones y estándares estadounidenses sin reciprocidad alguna. Estados Unidos obtiene acceso preferencial a todo el mercado argentino, sin cupos definidos para exportaciones argentinas.
Argentina adopta estándares de propiedad intelectual estadounidenses en farmacéutica y agroquímica, algo que podría redundar en un enorme incremento de las medicinas comercializadas en el país, justo cuando el INDEC fue prácticamente intervenido.
Washington impone además, en su nuevo rol de administrador de América, límites a la compra de productos de China y condiciona la participación de empresas estatales chinas en minerales críticos (litio, cobre, oro, tierras raras).
