Consultado sobre la reforma laboral aprobada en el Senado, consideró que “es un paso en el sentido correcto”. Sostuvo que la legislación vigente “es obsoleta, tiene cinco décadas y las relaciones laborales cambiaron mucho”, por lo que modernizarla permitiría reducir informalidad y dar mayor previsibilidad a la contratación.
“El proyecto original era más ambicioso y en la negociación política quedaron cosas en el camino, pero aun así tiene masa crítica suficiente para ser un avance”, señaló.
No obstante, aclaró que la norma por sí sola no generará empleo.
“El empleo depende del crecimiento, y el crecimiento depende de la inversión y de las condiciones generales de la economía. Pero sí creo que esta reforma ayuda a que, cuando el crecimiento llegue, se traduzca en trabajo”, explicó. También cuestionó la incorporación de cambios de último momento, como la reducción salarial en casos de accidentes laborales.
“Es bastante controversial y no se pudo debatir adecuadamente”, afirmó.
En cuanto al panorama general, sostuvo que la actual administración logró despejar riesgos críticos.
“Hace dos años el desafío era evitar una hiperinflación o un problema bancario. Eso se resolvió atacando el agujero fiscal financiado con emisión”, indicó. Destacó que la inflación bajó de niveles superiores al 200% anual a alrededor del 30%, aunque remarcó que “sigue siendo alta” y que el proceso de desinflación “no es lineal”.

