Allí, los efectivos de la fuerza que patrullaban la ciudad decidieron sumarse a las manifestaciones que estaban realizando sus allegados.
Los mismos solicitaban mejoras en los sueldos y condiciones laborales. La medida de fuerza se replicó en la capital provincial, en donde los patrulleros rodearon la Casa de Gobierno.
Sin embargo, en Rosario la situación se descontroló con el correr de las horas. En medio de las protestas, se ordenó el avance de la fuerza contra los manifestantes. De esta manera, los propios agentes terminaron enfrentándose con sus compañeros.
