Estiman que entre 800 y 1.000 personas se encuentran en situación de calle de manera crónica en la ciudad.
El subsecretario del área, Gabriel Pereyra, explicó que el fenómeno es complejo y presenta distintos perfiles.
“Hay personas que están atravesadas por padecimientos de salud mental o consumos problemáticos, otras que naturalizaron vivir en la calle, y un tercer grupo que en el último tiempo perdió ingresos y posibilidades de alquilar, por lo que fue expulsado a la calle”, señaló.
Si bien la mayoría continúa siendo hombres de entre 30 y 50 años, creció con fuerza la presencia de jóvenes de entre 18 y 25, adultos mayores y mujeres.
Aunque las estadísticas oficiales indican que los casos que involucran a mujeres no superan el 4% de las alertas, desde el municipio reconocen que su presencia es cada vez más visible, especialmente cuando están acompañadas por hijos.
