Según el mandatario, buena parte del periodismo perdió el control de la información y durante años ejerció lo que él describe como un “monopolio de la palabra”, situación que, a su entender, llegó a su fin.
La polémica surge a partir de un retuit de un video del periodista Marcelo Bonelli, en el que el conductor admite que en algunas ocasiones se difunde información no confirmada al 100%, basada en rumores o versiones. Milei calificó la declaración como una “confesión de parte” y la utilizó para respaldar su crítica sobre lo que considera un mal desempeño generalizado de ciertos sectores del periodismo.
El jefe de Estado no se guardó nada: señaló a “uno de los periodistas más mentirosos del país” y sostuvo que muchos comunicadores trabajan con “chimentos, rumores e información no chequeada”. Para Milei, la reacción negativa de los medios se debe a que “sus mentiras y operaciones serán expuestas”, lo que provoca, según él, un enojo justificado dentro del sector.
