“Cogimos mar abierto (durante) cuatro horas y llegué a donde no teníamos que llegar”, “escapándome de que me maten”, dijo Petro en un consejo de ministros televisado.
El jefe de Estado sostiene desde hace meses que hay un plan del narco para asesinarlo.
Presionado por Washington y a seis meses de las próximas elecciones presidenciales, Petro aumentó la presión contra carteles y guerrilleros como Iván Mordisco, el criminal más buscado de Colombia y jefe máximo de la disidencia más poderosa de las FARC.
De hecho, cientos de municipios en Colombia corren peligro de violencia electoral y presiones de grupos armados para influir en las elecciones legislativas y presidenciales de este 2026, advierten organismos como la Misión de Observación Electoral (MOE).

